Anatomía de la columna

El cuerpo humano es una máquina perfecta que realiza acciones inmediatas, casi sin pensarlas y ante cualquier problema o necesidad se adapta para seguir funcionando.

La columna vertebral, el Árbol de Vida, protege en su interior la pieza clave de nuestro Ser: el sistema nervioso, compuesto por el encéfalo (cerebro), tronco encefálico, médula espinal y cerebelo. El mismo alberga las raíces de miles de nervios que emergen entre las vértebras y se ramifican, transmitiendo los mensajes del cerebro al resto del cuerpo para un funcionamiento óptimo.

La anatomía de la columna vertebral es una combinación fantástica de diversos tejidos. Está diseñada para ser increíblemente fuerte y, al mismo tiempo, para ser flexible y posibilitar el movimiento en muchos planos.

Está compuesta por la superposición de entre 33 y 35 huesos, las vértebras, que forman un “estuche o tubo protector” para la médula espinal. Se divide en bloques que marcan cuatro curvas con funciones diferentes.

Columna Cervical: esqueleto del cuello, compuesta por 7 vértebras, más pequeñas que las demás. Tiene la función de dar estabilidad y soportar el peso del cráneo y permitir los diversos movimientos de la cabeza.

Columna Torácica (o dorsal): Formada por 12 vértebras, con la función de sostener al tronco, permitir movimientos de flexión, extensión, rotación y flexión lateral. Junto con las costillas forman una importante cavidad que aloja a los pulmones y al corazón, la jaula costal.

Columna lumbar: son 5 de gran tamaño ya que sobre ellas descansa el peso de casi todo el cuerpo.

Sacro: Es un hueso único de forma triangular, Compuesta por cinco vértebras fusionadas entre sí. Es la base donde se asienta la columna vertebral.

Coxis: Es el  último eslabón de la columna, hueso pequeño formado por la fusión de 3 vértebras atrofiadas (involucionadas).