Después de un Ajuste Quiropráctico

Principalmente debemos comprender que, a través del sistema nervioso transita la energía vital, aquella comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo. Sistema que, a su vez, está protegido por una estructura ósea: la columna vertebral; sostenida por los músculos y ligamentos de la espalda.

Algunos segmentos de la columna, las vértebras, pueden desalinearse y presionar la salida de los nervios que hay entre ellas. Esto es una Subluxación vertebral.

El quiropráctico, mediante una revisión individual y periódica de cada persona, detecta subluxaciones vertebrales y las corrige a través de precisos y sutiles ajustes quiroprácticos.

Detectar, analizar y corregir subluxaciones vertebrales. Foto: Marcelo Ramos

Es difícil definir qué es lo que va a sentir luego de recibir un ajuste quiropráctico, porque cada uno es un ser complejo y único. Diferentes sensaciones atraviesan todo su cuerpo: Podemos sentirnos relajados, en una maravillosa sensación envolvente.

El organismo se desintoxica, la interferencia nerviosa está siendo removida y todos los órganos comienzan a recibir una mayor provisión de impulsos nerviosos. Así nos volvemos más sensibles a nuestros sentidos.

Los músculos, por días, meses, años, trabajaron en una dirección incorrecta, ahora reaccionan para realinear la vértebra que está subluxada. De esta manera, es normal y temporario sentir nuevas molestias o seguir con los síntomas ya existentes.

Libres de interferencias, los nervios, órganos y tejidos están sanando.

No olvidemos que el quiropráctico no curó ni trató un síntoma, él localizó y corrigió una subluxación que dificultaba que su cuerpo se sanara por sí mismo.